Reseña histórica
El jarro pato es una de las formas más reconocibles de la alfarería diaguita desarrollada en los valles del Norte Chico. Los ejemplares arqueológicos conservados en museos de la Región de Coquimbo demuestran que no existió un único modelo, sino una familia de recipientes que compartió una estructura general y presentó variaciones en sus proporciones, decoración, terminaciones y representaciones modeladas.
La denominación “jarro pato” fue asignada por investigadores y coleccionistas debido a la semejanza que algunos ejemplares presentan con la silueta de un ave acuática. Su cuerpo alargado y dispuesto horizontalmente, acompañado por un cuello elevado y un modelado situado en el extremo opuesto, puede recordar a un pato que flota sobre el agua. Esta interpretación no significa necesariamente que todos los jarros hayan representado literalmente a esa ave. Varias piezas poseen rasgos antropomorfos, zoomorfos o difíciles de identificar, mientras otras presentan modelados más abstractos.
Los jarros pato se vinculan principalmente con las fases clásica y tardía de la tradición alfarera diaguita chilena. Algunos ejemplares corresponden al período Intermedio Tardío, mientras que otros fueron elaborados durante el período Tardío, cuando las comunidades diaguitas se relacionaron con el Tawantinsuyu. Las colecciones arqueológicas registran, por consiguiente, piezas clasificadas como diaguitas y otras como diaguita-incaicas.
La incorporación incaica no eliminó la tradición local. Los alfareros continuaron fabricando recipientes con formas y diseños diaguitas, aunque introdujeron cambios en las proporciones, la decoración y la organización de ciertos elementos. Las investigaciones tempranas del Museo Arqueológico de La Serena ya advertían diferencias entre los ejemplares anteriores a la presencia incaica y aquellos producidos durante la etapa diaguita-incaica.
Los contextos arqueológicos indican que estos jarros no eran recipientes comunes dentro del conjunto cerámico diaguita. Su elaboración exigía un manejo especializado del modelado, la cocción, el pulido y la pintura. Algunas interpretaciones antiguas los asociaron con personas de elevada posición social, aunque esta vinculación no puede aplicarse automáticamente a todos los ejemplares sin considerar su contexto de hallazgo. La presencia de jarros pato en entierros y ajuares funerarios permite sostener que, además de contener líquidos, pudieron participar en ceremonias y prácticas sociales de especial significación.
El jarro pato ocupa actualmente un lugar destacado en la representación pública del patrimonio arqueológico regional. Su forma aparece en exposiciones, publicaciones educativas y materiales de divulgación, donde funciona como una imagen característica de la cultura diaguita y de la Región de Coquimbo. El Consejo de Monumentos Nacionales lo ha utilizado, por ejemplo, como uno de los objetos representativos del patrimonio cultural del país.

Descripción
El jarro pato es una vasija cerámica asimétrica y restringida. La mayoría de los ejemplares posee un cuerpo bajo, ancho y alargado, generalmente elipsoidal u ovalado. Desde uno de sus extremos se eleva un cuello que termina en una abertura circular, mientras que en el extremo opuesto se dispone una protuberancia modelada. Ambos sectores suelen encontrarse unidos mediante un asa puente arqueada.
Esta organización constituye el principal rasgo común de la variedad de jarros pato: un cuerpo desarrollado horizontalmente, un cuello dispuesto hacia un extremo, un modelado frontal o posterior y un asa que comunica ambas partes. La combinación produce un perfil diferente al de los cántaros verticales y de los pucos o escudillas abiertos.
El cuerpo pudo asumir formas ovaladas, elipsoidales, globulares o parcialmente cilíndricas. Algunos ejemplares son bajos y extendidos, mientras otros poseen mayor altura y una estructura más compacta. Las dimensiones también varían. Una pieza registrada por SURDOC alcanza 13,6 centímetros de alto y 21 centímetros de diámetro máximo, mientras otros ejemplares presentan proporciones menores o más verticales.
El cuello suele ser cilíndrico o troncocónico y puede encontrarse recto, inclinado o ligeramente ensanchado hacia la boca. El asa puente nace generalmente desde el cuello y se prolonga hasta el modelado situado en el extremo contrario. Esta asa permitió sostener, levantar e inclinar la vasija, aunque su posición también contribuye a la unidad visual de la pieza.
Las representaciones modeladas constituyen uno de sus componentes más variables. Algunos jarros presentan cabezas humanas con nariz, ojos, boca, orejas o tocados. Otros incorporan rasgos animales, apéndices, protuberancias o volúmenes geométricos. Existen piezas descritas expresamente como antropomorfas, cuya forma combina un cuello troncocónico, cuerpo elipsoidal, asa de correa y un modelado humano.
La decoración fue aplicada principalmente mediante engobe, pintura y pulimento. Los colores más habituales son el rojo, el negro y el blanco o crema. El rojo suele cubrir el cuerpo como color de fondo, mientras que el negro y el blanco forman campos ornamentales sobre el cuello, los costados, el asa o la figura modelada. Sin embargo, también se conservan ejemplares donde predomina el blanco o donde la distribución cromática fue modificada durante la etapa diaguita-incaica.
Los motivos pintados incluyen líneas paralelas, triángulos, rombos, escalonados, grecas, reticulados, bandas dentadas y composiciones construidas mediante la repetición de pequeñas unidades geométricas. La decoración no fue necesariamente idéntica en ambos costados. Los alfareros organizaron los diseños dentro de campos delimitados y adaptaron cada composición a la superficie curva de la vasija.
La base puede ser convexa, cóncava o ligeramente aplanada. En algunos registros se describe una concavidad producida mediante una técnica conocida como falso torno. Las superficies exteriores fueron alisadas y pulidas antes o después de recibir la decoración, mientras que los interiores presentan terminaciones generalmente más sencillas.
A pesar de sus diferencias, los jarros pato comparten cinco características fundamentales: la fabricación en cerámica; el cuerpo de desarrollo horizontal; la presencia de un cuello estrecho; el modelado dispuesto en el extremo opuesto; y el asa puente que comunica ambas secciones. La policromía geométrica constituye otro rasgo frecuente, pero no debe considerarse idéntica en todos los ejemplares.
Su función exacta depende del contexto particular. La abertura y el cuerpo cerrado indican que fueron utilizados como contenedores y vertedores de líquidos. No obstante, su manufactura especializada, la complejidad de sus imágenes y su presencia en contextos funerarios sugieren que algunas piezas trascendieron el uso cotidiano y participaron en actos ceremoniales, intercambios sociales o expresiones de identidad.

Ubicación
El Museo Arqueológico de La Serena conserva una colección significativa de jarros pato procedentes de distintos sitios arqueológicos del Norte Chico. Algunos se encuentran exhibidos dentro de la sección dedicada a la cultura diaguita, mientras otros permanecen en depósito para su conservación, estudio y documentación. La base SURDOC registra numerosos ejemplares asociados con esta institución, incluidos jarros diaguitas y diaguita-incaicos.
El Museo del Limarí, ubicado en Ovalle, también resguarda varios ejemplares provenientes principalmente de la provincia del Limarí. Sus colecciones contienen piezas del período Intermedio Tardío y del período Tardío, entre ellas jarros con representaciones antropomorfas y diferentes esquemas decorativos.
Otros jarros pato pertenecen a colecciones arqueológicas nacionales y extranjeras, como el Museo Chileno de Arte Precolombino en Santiago.
Bibliografía
Carvajal, P. G. (2017). Sitio El Olivar: su importancia para la reconstrucción de la prehistoria de las comunidades agroalfareras del norte semiárido chileno. Museo Arqueológico de La Serena.
Cornely, F. L. (1956). Cultura diaguita chilena y cultura de El Molle. Editorial del Pacífico.
Museo Arqueológico de La Serena. (s. f.). Jarro pato. Materiales de investigación y divulgación de la colección arqueológica.
Museo Chileno de Arte Precolombino. (1991). Diaguitas: pueblos del norte verde (2.ª ed.). Museo Chileno de Arte Precolombino.
Sistema Unificado de Registro de Colecciones. (s. f.). Registros de jarros pato de las colecciones del Museo Arqueológico de La Serena y del Museo del Limarí. Centro de Documentación de Bienes Patrimoniales, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.
Consejo de Monumentos Nacionales. (2025). Memorice Monumentos Nacionales: 100 años. Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
