[Mirada urbana] ¿Para qué dejamos tierra donde debería haber vereda?

En numerosos barrios de La Serena y Coquimbo, la vereda pavimentada ocupa solo una parte del espacio existente entre las viviendas y la calzada, mientras el resto permanece como una franja de tierra originalmente susceptible de recibir vegetación. El problema aparece cuando esa intención nunca se materializa o deja de mantenerse. Como se ve en la fotografía, el resultado puede ser una superficie seca, con malezas y residuos, que aporta poco paisajísticamente, ensucia continuamente el pavimento y reduce el ancho realmente disponible para caminar. Además, el ancho de estas veredas impide algo tan básico como que dos personas puedan desplazarse simultáneamente en sentidos contrarios, entre otras dificultades de movilidad y desplazamiento cotidianas. Lo que formalmente podría considerarse un espacio verde termina funcionando simplemente como una vereda estrecha e incompleta.

Estas franjas no deberían eliminarse de manera indiscriminada. Cuando contienen árboles, jardines de bajo requerimiento hídrico o sistemas capaces de infiltrar aguas lluvias, cumplen funciones ambientales importantes y pueden mejorar considerablemente una calle. Pero conservar tierra desnuda durante décadas no equivale a conservar naturaleza. Allí donde el municipio no dispone de recursos para plantar, regar y mantener adecuadamente estos espacios, resulta más razonable ampliar la superficie útil de la vereda, asegurando una circulación continua, limpia y accesible. La ruta peatonal debe ser el primer objetivo y la vegetación, cuando exista, debe estar diseñada y mantenida como tal.

La intervención de la Avenida del Mar ofrece un antecedente interesante. Allí se optó por ensanchar y renovar las rutas peatonales, transformando superficies insuficientes en veredas capaces de responder mejor al volumen de personas, a la accesibilidad universal y al carácter turístico del sector. Esa decisión demuestra que el espacio destinado al peatón puede revisarse cuando las condiciones originales ya no responden al uso actual. En numerosos barrios residenciales consolidados podría aplicarse el mismo principio, especialmente donde las franjas de tierra carecen de árboles, jardines o cualquier función ambiental reconocible.

Ampliación de veredas en la Avenida del Mar

Pavimentar más superficie, sin embargo, tampoco debería significar construir calles completamente vacías. La compensación debe realizarse mediante una estrategia vegetal de mayor calidad: árboles de sombra distribuidos regularmente, alcorques suficientemente amplios, especies adaptadas al clima semiárido, jardines sustentables en lugares apropiados y plazas realmente verdes dentro de los barrios. Incluso pueden utilizarse pavimentos permeables o franjas vegetadas puntuales para conservar capacidad de infiltración. Es preferible disponer de árboles saludables y áreas verdes bien mantenidas que mantener cientos de metros de tierra desnuda únicamente para cumplir formalmente con una idea de paisajismo que nunca llegó a ejecutarse.

La discusión, entonces, no debería plantearse como una elección entre cemento y naturaleza. Se trata de decidir mejor dónde necesitamos cada cosa. Las veredas existen principalmente para desplazarnos y deben ofrecer continuidad, amplitud y accesibilidad; la vegetación urbana necesita suelo, pero también diseño, agua y mantenimiento. Cuando una franja de tierra no cumple ninguna de esas funciones, ensanchar la vereda puede mejorar considerablemente el espacio público. Una ciudad más verde no es necesariamente aquella que deja más suelo sin pavimentar, sino aquella que concentra sus esfuerzos en crear vegetación efectiva, sombra y espacios públicos que realmente puedan mantenerse en el tiempo.

Fuentes consultadas

Diario El Día. (2025, 4 de noviembre). Implementarán veredas con accesibilidad universal en el borde costero de La Serena y Coquimbo. Consultar noticia

Ministerio de Vivienda y Urbanismo. (2017). Accesibilidad universal: DDU 351. Consultar documento

Ministerio de Vivienda y Urbanismo. (2018). Manual de Elementos Urbanos Sustentables. Consultar documento

Ministerio de Vivienda y Urbanismo. (2020). Arbolado urbano como elemento estructurante del paisaje natural urbano. Consultar documento