La Serena y Coquimbo han construido durante los últimos años distintos tramos de ciclovías en sectores como la Avenida del Mar y la Costanera, avenida Francisco de Aguirre, Gabriel González Videla y Las Compañías. Estas obras han permitido incorporar la bicicleta al espacio vial y demostrar que existe una demanda por formas alternativas de desplazamiento. Sin embargo, la principal dificultad continúa siendo la falta de continuidad. Una ciclovía aislada puede facilitar una parte del viaje, pero pierde gran parte de su utilidad cuando termina abruptamente y obliga al ciclista a incorporarse a una avenida congestionada, subir a la vereda o buscar un recorrido improvisado.
Un sistema integrado exige pensar las ciclovías como una red de transporte y no como una suma de obras independientes. Cada tramo debería conectar barrios residenciales con centros urbanos, establecimientos educacionales, lugares de trabajo, comercio, servicios públicos y estaciones de transporte colectivo. La infraestructura necesita mantener continuidad en las intersecciones, resolver los cruces de manera segura y ofrecer rutas que puedan recorrerse completamente sin cambiar varias veces entre ciclovía, calzada y vereda. La calidad de una red se mide por los destinos a los que permite llegar y no únicamente por la cantidad de kilómetros construidos.
La relevancia de esta infraestructura se relaciona directamente con la congestión. La bicicleta no sustituirá todos los viajes realizados en automóvil ni resolverá por sí misma los problemas de movilidad de la conurbación. Sin embargo, puede reemplazar una proporción significativa de los desplazamientos cortos y medianos que actualmente se realizan en vehículos particulares. Cada persona que puede llegar de manera segura a su trabajo, centro de estudios o comercio en bicicleta reduce la presión sobre las calles, los estacionamientos y el transporte público. Su aporte resulta especialmente importante en una zona metropolitana que continúa expandiéndose y donde aumentar permanentemente la capacidad vial terminará atrayendo nuevos automóviles.
La conurbación posee condiciones favorables para desarrollar esta alternativa. Una parte importante de su área urbana se extiende sobre terrenos relativamente planos, especialmente en el borde costero y en el espacio central que conecta ambas comunas. Una ruta longitudinal continua entre La Serena y Coquimbo podría articularse con conexiones transversales hacia Las Compañías, La Pampa, Tierras Blancas, San Juan, Sindempart y los sectores altos. Los desniveles de algunos recorridos representan una dificultad, aunque el crecimiento de las bicicletas eléctricas y el uso de scooters eléctricos amplía las posibilidades de uso para quienes antes descartaban este medio por razones físicas o topográficas.
El desafío más complejo aparece en las intersecciones y en los tramos faltantes. Una ciclovía puede encontrarse correctamente construida durante varias cuadras y volverse insegura precisamente al cruzar una avenida. Por ello, la red necesita semáforos para ciclos, demarcaciones visibles, zonas de espera, reducción de velocidades y continuidad material en los cruces. Allí donde el ancho vial no permita construir una ciclovía segregada, pueden utilizarse calles de tránsito calmado, rutas compartidas de baja velocidad o pares viales que distribuyan los desplazamientos. El objetivo no consiste en imponer una única solución, sino en asegurar que el recorrido completo mantenga condiciones razonables de seguridad. Los estándares nacionales también destacan que la continuidad, la seguridad y la usabilidad son requisitos centrales de una infraestructura ciclística efectiva.
Una red integrada requiere además infraestructura complementaria. Los centros urbanos, universidades, colegios, hospitales, edificios públicos y áreas comerciales deberían contar con estacionamientos seguros para bicicletas. Los recorridos tendrían que conectarse con paraderos y terminales para facilitar viajes que combinen bicicleta y transporte público. Este es otro desafío, ya que el actual transporte público ofrece escasas posibilidades de integración, excepto si se utilizan alternativas plegables. La iluminación, la sombra, la limpieza y la reparación de pavimentos también son necesarias. La arena acumulada, las raíces, los residuos o los vehículos estacionados pueden inutilizar una ciclovía aunque su trazado permanezca formalmente disponible.
La planificación sectorial ha reconocido la necesidad de elaborar un Plan Maestro de Ciclovías para La Serena y Coquimbo, orientado a revisar los trazados existentes, formar recorridos conexos y definir una red prioritaria. La constitución oficial del Área Metropolitana ofrece ahora una oportunidad institucional para avanzar. El Gobierno Regional y ambos municipios pueden acordar estándares comunes, ordenar las inversiones y evitar que la infraestructura termine en el límite administrativo entre las dos comunas. La movilidad cotidiana ya funciona a escala metropolitana y las ciclovías deben planificarse de la misma manera.
La construcción del sistema debería comenzar por completar conexiones antes que inaugurar nuevos tramos aislados. Resulta más útil resolver quinientos metros faltantes que unen dos recorridos existentes que ejecutar varios kilómetros desconectados de los principales destinos urbanos. También conviene incorporar ciclovías cada vez que se amplíe una avenida, se renueven veredas o se construyan nuevos barrios. Proyectos previstos para ejes como Los Clarines, El Sauce y Las Higueras ya consideran infraestructura ciclística en algunos de sus tramos, pero su aporte dependerá de que esas obras se integren a una red mayor y no vuelvan a quedar como soluciones parciales.
Una ciudad descongestiona sus calles cuando entrega alternativas confiables. Nadie sustituirá el automóvil por la bicicleta si una parte importante del viaje implica circular entre buses, cruzar intersecciones sin protección o llegar a destino sin un lugar seguro donde estacionar. La conurbación ya posee ciclovías suficientes para demostrar su utilidad, pero todavía necesita conectarlas. El siguiente paso no consiste simplemente en construir más, sino en transformar lo existente en un sistema continuo que permita considerar la bicicleta como una opción cotidiana de movilidad.
Bibliografía
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https://www.gorecoquimbo.cl/noticias/area-metropolitana-la-serena-coquimbo-queda-oficialmente-en-marcha-tras
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